DE LA PULCRA LEONINA A SANCTA OVTENSIS. DE ARBAS A PUENTE LOS FIERROS


COLEGIATA DE ARBAS DEL PUERTO.

La Colegiata de Arbas,[1] es un conjunto de templo y casas de los canónigos o pobres que se abren a lo largo de la Nª- 630, todas en hilera y que están todas en situación de ruina.

Se asentó en la zona un primer de hospital (1116) con donaciones particulares y de la reina Urraca que se refiere a dicha construcción como «illa albergaria que est constructa in illo potu de Arbas» esas ayudas y donaciones traen consigo la aparición de un templo románico promovido en parte por la labor de Alfonso IX, que visita el lugar en septiembre de 1216, junto con su hijo el futuro Fernando II, bajo la advocación de Santa María.


Luego se fueron añadiendo elementos importantes como la torre que pertenece al siglo XVIII, con otras obras ejecutadas a lo largo del siglo XVIII para cerrar el recinto, de una colegiata que se presenta con tres naves, la dos de ellas con remate recto y la central mediante ábside semicircular.

También pasó en el siglo XI Sancho de Navarra de quien se dice que lo mató un peón en Campomanes porque había vencido a D. Vermudo, y de ahí el dicho: «Si la ficiste en Pajares pagrsla en Campomanes».

Su color, proveniente de la caliza griote le da un color característico a este edificio de estilo tardo románico, el cual pasó por varias manos desde que Fruela Diaz diera terrenos y medios para fundar u albergue u hospital.

En dicho emplazamiento se asentó una singular comunidad religiosa de canónigos regulares de San Agustín (sucesores de los clérigos de las iglesias locales y devenida como Orden del impulso  del Cardenal Hildebrando, futuro Papa Gregorio VII), que devienen en titulares por un privilegio de Alfonso X que confirma el de su antecesor por lo cual se convierten en una institución independiente de las mitras leonesa y ovetense hasta casi el siglo XIX, aunque en el 1419 la canonjía de los Agustinos por relajo de costumbres monacales de los propios Agustinos, que partir del siglo XIV se disgregan en varias grupos, y en Arbas desaparecen y sobremanera a partir de la desamortización, hasta quedar después de la guerra civil como iglesia parroquial, y paralelamente a esta desafección desaparece también labor hospitalaria de su albergue.



PUERTO PAJARES. 18,5 km, 1378 m de altitud

Desde la Colegiata, que casi siempre está cerrada, en un lugar desierto pues todos los viejos establecimientos cerrados pese a que esta carretera hoy conocida como la Nª 630, la cual data de 1770 cuando a Marcos de Vierna se le encarga la redacción de tal obra, cuya inauguración se demoraría hasta principios del siglo XIX

 De la Colegiata se toma la Nª 630 en sentido ascendente, y como a 1,5 km se llega hasta las naves de maquinaria del Principado de Asturias, o sea al mítico Puerto Pajares.

 En estos parajes ya patricio gijonés Jovellanos escribió: «Lo cierto es que, un sitio tan señalado como este donde la naturaleza es tan grande y vigorosa, todo contribuye a aumentar la sublimidad de las escenas. El sol es aquí más brillante, los vientos más recios e impetuosos, las mudanzas del tiempo más súbitas, las lluvias más gruesas y abundantes, más penetrantes los hielos y todo participa de la misma grandeza. Si se hace este camino será el encanto de los viajeros, singularmente de aquellos que sean dados a la contemplación de la naturaleza»,


Si a esta contemplación se adereza con un buen condumio, que se puede hacer en la remozada Venta Casimiro, la antigua Casa Manazas, pues mejor que mejor, pues en el pueblo de Pajares, hay un solo bar con poco servicio y opciones.

PUEBLO DE PAJARES. 23,2 km, 996 m de altitud

 Por detrás de la Venta también se coge el camino que va hacia el Alto la Gobia marcado por las altas columnas de alta tensión, y por la nueva señalización, atrás quedan los hitos de madera de 4 Valles, ahora son pilotes de hormigón con la concha santiaguera.


En la Gobia hay que girar a la izquierda pasando una portilla para bajar por la vaguada de Tibigracias, donde hubo un antiguo monasterio y una antigua venta, cuyo lugar hoy ocupa la pista de frenado de camiones de la Nª-630, se cruza y nos vamos de frente  hacia el lugar denominado La Capillona, entrando de este modo en un denso bosque de hayas y acebos, y por un mal camino con tramos embarrados y medio carcomidos por la vegetación ir en dirección a Pajares, pueblo.

Desde La Gobia hasta estos enclaves la presencia como telón de forno del Macizo de las Ubiñas impone, así como todo el hayedo de Valgrande que se desparrama desde la Sierra del Cuetu Negru, y cuyos escenarios no se irán de nuestra vista siguiendo el camino adelante tomando el ramal de la derecha, salvo que se quiera evitar el pueblo de Pajares y su albergue para seguir por San Miguel del Río hacía de Llanos de Somerón o Bendueños.


De lo contrario la pista nos llevará hasta la recoleta Quintana de los Muertos, (cementerio), el cual merece la pena una visita, puestos de estos recoletos lugares dicen mucho del paisanaje y sus idiosincrasias estéticas y sus aptitudes frente a la muerte.

En Pajares pueblo hasta que uno no cruza medio villorrio no se da cuenta de lo abigarrado del poblamiento, pues cuando uno va en coche no se cree que puede haber tantas casas colgadas de la ladera y del rellano por el discurre el citado eje carreteril entre Mieres y el Puerto de Pajares.


El pueblo de Pajares o Payares, se vertebra al paso de los ejes que le traspasan de lado a lado, bien la Nª 630, bien la calle principal que va paralela a este eje un poco más abajo a cuyo paso se abren diversas fuentes y casonas de muy distinta condición, en general construcciones de piedra caliza para resistir los fríos y fuertes nevadas.

En el poblamiento se Pajares, se puede ver la Casa de Tía Ramona donde antaño hubo una venta caminera, y en cuyo dintel está grabada la fecha de 1773, y donde posiblemente comería el Señor de Montigny, luego está la casa del insigne Don Ramón Menéndez Pidal, cuya niñez pasó en este colgado pueblo, y como no también el pueblo cuenta con la iglesia de San Miguel que contó según apeo de bienes de 1721 con un hospital fundado por los vecinos aunque de fecha desconocida y cuyo se cree que pueda corresponder con una casa del pueblo cuyos restos se pueden ver al paso del camino, una casa de piedra con una notable entrada en forma de arco y que estuvo dedicado al susodicho San Miguel, a cuyo santo se le tiene en Asturias bastante estima.


De ese alojamiento lo que nos queda es el Libro del Hospital (1721-1829) que según dice el equipamiento caritativo contaba con «casa hospicio, con cocina, establo, pajar y portal, así como un hórreo» y que según el Catastro de la Ensenada en 1754 rentaba unos 224 reales y 17 maravedíes de vellón. El templo parroquial fue remozado en 1861.


CAMINO DE VERANO: PAJARES- POLA DE LENA.

Pajares representa todo un hito en el Camino del Salvador, si antes teníamos las cambiantes choperas como telón de fondo camino de los cresteríos de la Cordillera Cantábrica, ahora camino de la frontera con las tierras asturianas, el trazado lo que nos depara es un largo descenso por intrincados valles y cordales que conforman estas singulares vías de penetración a las Asturias de Oviedo, que decían los viejos documentos, que no es solo una, sino varias cuyo telón ahora serán las cumbres y picachos que no rodean, miremos donde miremos.

Desde la Collada la Tuca, entre Poladura y Arbas se nos plantean varias alternativas, la primera irnos a Busdongo, buen zona para comer  cecina en El Maragato  e irnos por la Calzada romana de la Carisa hasta  Carabanzo. En general muy olvidada y marginada por los peregrinos, dado su soledad ya que nos hay pueblos en su largo recorrido y son casi que 40 km.


Luego hay otros caminos como son el Camino de Verano y el Camino de Invierno, ambos parten del pueblo de Pajares, como dice uno de los soportes de promoción del Principado de Asturias «Sabios son los caminantes que a través de los siglos han trazado caminos para superar retos. En estas tierras de Asturias, tan abruptas como bellas, estos retos son mayores aún. 

A veces cobran forma de niebla, nieve, lluvia o intenso sol. Así es el clima de la alta montaña asturiana, expuesta a los húmedos vientos atlánticos: riguroso en invierno y apacible en verano, pero siempre variable e impredecible. Para hacer frente a estas situaciones, el ingenio secular del peregrino ha derivado en el trazado de dos rutas paralelas desde Payares, una por cada lado del valle, para combatir el frío y para soportar el calor, una a la solana y otra a la umbría…

Victor Guerra

 [1] https://es.wikipedia.org/wiki/Colegiata_de_Santa_Mar%C3%ADa_de_Arbas

[2] https://xacopedia.com/Manier_Guillaume

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